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Una Estrella que nunca dejará de brillar.

ESPECIAL – Antonio Salvador para Todo Sobre Tenis

Los tenistas latinoamericanos, tanto de manera colectiva como individual, han creado un importante legado en el tenis mundial. El tenista latinoamericano se caracteriza por su destreza, creatividad, por la pasión y sobretodo por su tesón. Cuando pensamos en su origen, difícilmente nos viene a la mente la República Dominicana, un país que ha alcanzado glorias deportivas en el atletismo, el boxeo, las artes marciales y donde el béisbol es el deporte principal y que se ha convertido en un alimentador de las grandes ligas profesionales de Estados Unidos. Este preámbulo me permite poner en contexto los inicios de Víctor Estrella Burgos, el tenista más importante de este país y que esta semana se despide del tenis profesional en el Challenger de Santo Domingo, torneo que creció a su lado y que hoy en día es de los pocos torneos del circuito Challenger, y junto a Monterrey los únicos en Latinoamérica, que reparten 125 puntos ATP y más de 160.000 dólares en premio económico, una cifra demasiado ambiciosa para la realidad de la mayoría de torneos Challenger latinoamericanos.

La carrera de Viti es tan atípica como el mismo hecho de que haya escogido el tenis como su deporte. Nació en 1980 en Santiago de los Caballeros y si bien desde 1998 fue parte del equipo de Copa Davis, recién en el 2002 logró figurar en el ranking profesional sumando sus primeras victorias en un ITF Futures en su país. En el 2014, y a sus casi 34 años de edad, logró ingresar dentro del top 100 quedando campeón en el Challenger de Salinas en Ecuador. Este fue quizás un presagio de su carrera, ya que un año más tarde Viti consiguió su primer título ATP también en Ecuador, en la altura de Quito. Esta hazaña no terminó ahí, en realidad le dio la fuerza para seguir creciendo y entrar a disputar los torneos más importantes del ATP World Tour. Viti se consagró nuevamente en Quito ganando dos veces más el mismo torneo y 3 de las 4 ediciones del breve paso del circuito ATP por Ecuador. Víctor siempre se sintió en casa en la altura, ya que previo al 2014 ganó torneo Challengers en Bogotá, Pereira, Medellín, Morelos e incluso también en Quito. Una de las estadísticas más impresionantes de Viti son los 21 trofeos singles del circuito ITF Futures, que fueron su motor y quizás el elemento que año tras año afianzó su compromiso con este deporte. Desde el 2006 hasta el 2017 Viti ganó al menos un torneo profesional y el 13 de julio de 2015 alcanzó su mejor ranking singles en la posición 43. Una de sus mejores actuaciones, la realizó en el US Open de 2014 al alcanzar la tercera ronda donde cedió por triple 7/6 a Milos Raonic.

Su juego se caracterizó por ser explosivo, atlético y con mucha intensidad y que en Quito se evidenció su mejor versión. Ese soñado primer título ATP lo defendió con mucha confianza y completamente aceptando el rol de protagonista de una historia muy singular. Aunque tuvo muchas veces el público en contra, porque querían ver un nuevo campeón, Viti con carisma y humildad, características de su sangre caribeña y del duro camino recorrido, remontó todo tipo de adversidad para dejar su huella en la historia del circuito ATP.

Personalmente, tuve el gusto de conocer a Viti durante el Challenger de Quito que organicé en agosto de 2017. Viti era ya una leyenda en Quito y en febrero había ganado su tercer título ATP. Pocos días antes del torneo confirmó su participación y venía en un gran momento, ganando en casa el Challenger de Santo Domingo. LLegó como gran favorito y su presencia generó mucho entusiasmo entre aficionados y prensa. Uno de los aspectos que más me gustan de los Challengers es que el aficionado logra una cercanía muy genuina con los tenistas y no existe un exceso de protocolo. Esto permitió que los asistentes vean un lado más humano de Viti y nuevamente sobresalió su carisma y humildad, así como el respeto y estima del resto de jugadores. Me quedará siempre en mi mente una hermosa imagen luego de derrotar en cuartos de final al eslovaco Andrej Martin, donde Viti saltó la red para felicitar a su contrincante. Viti no ganó este torneo, perdió en semifinales ante el eventual campeón Nicolás Jarry, joven promesa del tenis chileno que se encuentra muy cómodo dentro del top 100.

Estas historias son importante recordarlas, porque en un deporte donde en las últimas dos décadas tres intachables jugadores han eclipsado grandes esfuerzos y nos han quitado la capacidad de deslumbrarnos por records o proezas menores a ganar 5, 7, 8 o inclusive 12 Grand Slams. Pero la belleza del tenis es que viene en muchos colores y formas, y que semana a semana en tres circuitos paralelos y complementarios, más de 1.500 jugadores sueñan con escalar el escalafón mundial, y muy pocos, ya sea por temas económicos, físicos e incluso por impaciencia o autoestima, esperarían hasta los 33 años para finalmente alcanzar el ansiado traguardo del top 100 y ganar un primer torneo ATP.

Esta Estrella dominicana seguirá brillando y seguramente servirá de inspiración para iluminar el camino de muchos jóvenes profesionales en su país, en el resto de latinoamérica y porque no en otros lados del mundo. ¡Gracias Viti!

Director de Todo Sobre Tenis. Periodista deportivo recibido en DeporTEA. 21 años.

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