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La victoria de Thiago Tirante ante Royer no se explica solo con saques y drives. Fue, ante todo, un ejercicio de resistencia mental. Entre ingresos y salidas del vestuario por las constantes lluvias y un marcador que se volvió una montaña rusa emocional, el argentino logró un triunfo clave que lo afirma en su proceso de maduración.
Una batalla contra el reloj y el cielo
El partido estuvo fragmentado por cinco o seis interrupciones que obligaron a los jugadores a refugiarse bajo el Grand Stand. Tirante, que dominaba gran parte del encuentro, confesó cómo gestionó la incertidumbre de la espera:
«Era ir al vestuario, bañarme, cambiarme y seguir. Lo más positivo es que, a pesar de lo cambiante que fue el partido por el clima, me pude sostener mentalmente. En otro momento, capaz me hubiese ido del partido», explicó Thiago con la calma del deber cumplido.
Sin embargo, el cierre del segundo set mostró la cara más humana del deporte. Al sacar 5-4 para partido, la tensión apareció: «Fui muy conservador y él empezó a emparejar todo. El tie-break es una moneda al aire, pero me alegra haber seguido ahí a pesar de todo».
El factor mental: «Nos ‘cagamos’ todos»
Con una honestidad brutal, Tirante no escapó a la pregunta sobre el miedo a la derrota cuando las chances se escapan. Tras perder el segundo parcial y arrancar 0-30 el tercero, el fantasma del bajón anímico acechaba con fuerza.
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Sobre el miedo: «Obvio que estuvo. Nos ‘cagamos’ todos, tenemos nervios; es normal de la competencia. Ese primer game del tercer set fue clave para no derrumbarme».
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La lucha contra el instinto: «Me doy cuenta de que me pongo conservador cuando el partido aprieta. A veces quiero acelerar y se me va larga por los mismos nervios. Es algo que trabajo mucho con mi psicólogo».
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La presión externa: «Convivimos todo el día con ganar o perder, con los puntos y la plata. Es difícil aislarse al 100%, pero trato de que no me afecte el enfoque».
Maduración y presente: Menos raquetas rotas, más claridad
A diferencia de otras temporadas, a Tirante se lo ve con una actitud renovada. Aunque admite que el fuego interno sigue ahí («me sigo enojando y tiro la raqueta porque es normal»), asegura que hoy tiene las herramientas para no perder el eje.
«Hoy disfruto más. La tranquilidad económica de cómo empecé el año y el trabajo mental me permiten estar más tranquilo», señaló el argentino, quien lleva meses sin pisar su casa debido a la intensidad del circuito.
Mañana, al 100%
Pese al desgaste físico de la clasificación y las tres horas y media de hoy, Thiago cerró con un mensaje de confianza para su próximo desafío: «Es tenis. Mañana voy a estar al 100% para recuperarme. Vengo con confianza y no tengo nada que perder; la presión la tiene el otro».
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