La "Torre de Tandil" regresó al torneo mexicano como embajador, recordó su épico título de 2018 y confesó cómo le jugaría hoy a Carlos Alcaraz.
Ocho años después de haber levantado el trofeo en el Abierto Mexicano de Tenis, Juan Martín del Potro volvió a caminar por los pasillos de Acapulco. Esta vez no lo hizo con una raqueta en la mano, sino con el sombrero de Mariachi que se ha convertido en su símbolo de felicidad personal. Como embajador del certamen, el argentino se sinceró sobre su presente, el dolor de su alejamiento de las canchas y su visión del tenis actual liderado por Carlos Alcaraz.
El «cajón especial» de 2018
Para Del Potro, Acapulco representa uno de los hitos más exigentes de su carrera. En 2018, el tandilense debió superar un cuadro plagado de figuras para coronarse. «Enfrenté rivales similares a un Masters (Dominic Thiem, Alexander Zverev, David Ferrer, entre otros); fue uno de los cuadros más duros del torneo y me tocó ser campeón. Tuve una gran victoria y la pongo en un cajón especial en mis logros», confesó en diálogo con ESPN Tenis.
Al observar la evolución del evento, el ex número 3 del mundo no escatimó en elogios para la organización: «Es un placer estar de vuelta. El torneo cambió para mejor y está creciendo: es para felicitarlos».
La herida abierta: un retiro sin consentimiento
A pesar del paso del tiempo, el dolor por la forma en que debió dejar el circuito profesional sigue latente. Del Potro fue tajante al explicar que su salida no fue una elección, sino una imposición física tras las múltiples intervenciones en su rodilla.
«Nunca me quise retirar; mi retiro fue forzado por mi rodilla. Tuve una cirugía que no fue buena, no fue una decisión personal, no quería», reveló con crudeza. Sin embargo, mostró la resiliencia que marcó su carrera: «En la vida hay que encontrarle la vuelta a todo. Hay que tener amor propio para anteponerse ante cada situación; uno aprende con aciertos y errores».
El desafío a Carlos Alcaraz y el Big 3
Del Potro también analizó la velocidad y el ritmo del tenis contemporáneo, admitiendo que «sería difícil jugar hoy en día». No obstante, su espíritu competitivo afloró al hablar de la nueva joya del tenis mundial, Carlos Alcaraz, con quien mantiene un vínculo cercano.
«A Carlos Alcaraz le dije que me encantaría jugar contra él; lo considero un amigo. Jugaría de la misma forma que le jugaba al Big 3 (Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic)», sentenció el argentino, dejando claro que su potente derecha seguiría siendo una amenaza incluso para los nuevos talentos que hoy dominan el circuito.
