Luego de coronarse en el ATP de Quito y ser este su primer título en el Circuito Profesional, repasamos su carrera tenística del simpático dominicano que a sus 34 años vive su mejor momento. Nacido el 2 de agosto de 1980, en Santiago de los Caballeros (la segunda ciudad en importancia de República Dominicana), Víctor […]
Luego de coronarse en el ATP de Quito y ser este su primer título en el Circuito Profesional, repasamos su carrera tenística del simpático dominicano que a sus 34 años vive su mejor momento.

Nacido el 2 de agosto de 1980, en Santiago de los Caballeros (la segunda ciudad en importancia de República Dominicana), Víctor Estrella Burgos nunca imaginó que su regodeo con el tenis terminaría siendo de manera profesional.
A los 8 años se codeó con las canchas de tenis que se encontraban cerca de su casa, ya que su padre lo llevó como ball boy. A los 18, comenzó como instructor y a los 20 ya participaba de los futures. Mudó su vida a Miami para estar en contacto con los que más saben de tenis y un año después, defendió los colores de su país en la Copa Davis.
Sin embargo, profesionalmente inició sus pasos a los 26 (a esa altura de la vida los jugadores ya están instalados de manera permanente en el Circuito ATP) Pero a base de optimismo y dedicación llegó a estar entre los 100 mejores y recién a los 33 pudo participar de su primer Grand Slam.
La tenacidad y la lucha por ser alguien dentro del tenis, le valió sus mejores logros ya que de esta manera entró en el cuadro principal de Roland Garros y también en Wimbledon. Su mejor participación, hasta el momento, es en el US Open del año último donde perdió en tercera ronda frente a Milos Raonic.
A partir de allí, Viti (como le dicen sus amigos) y su tenis comenzaron a ascender de manera tajante.
En una entrevista realizada por el sitio oficial de la ATP, Estrella Burgos siente como propia la superficie de arcilla, ya que la comodidad que le da es óptima para su juego, donde sus mayores virtudes son el saque y la derecha, dos armas fundamentales para que su juego sea respetado por sus rivales.
Este año produjo un aceptable desempeño en el Abierto de Australia perdiendo en primera ronda frente al austríaco Jurgen Melzer. Su participación en Bucaramanga, Colombia, dejó un desempeño más que plausible para llegar a Quito mejor aceitado y lograr el juego deseado para coronarse con su primer título de ATP.

“Soy optimista por naturaleza”, sentencia Víctor. Su juego tiene la virtud de los grandes, y quiere ganar siempre, juegue con Nadal o Murray.
El 52° del ranking disfruta del basquetbol con sus amigos y es fanático de Roger Federer. Con sus victorias pudo ahorrar algo de plata ya que lo sponsorea una cadena hotelera.
Como todos sabemos, el tenis es un deporte individualista, cada uno depende de sí mismo. Las virtudes de cada jugador son la semilla que dará sus frutos tarde o temprano. Así le pasó a Víctor Estrella Burgos, que a sus 34 años encontró la gloria y desea continuar con la senda del triunfo a base de optimismo. Ese optimismo que posee de manera natural.
Por: Matías Montoya (@MatoMontoya)