Roger logró su décimo título en casa.

El circuito vio proclamarse a dos profetas en su tierra, tanto en Viena como en Basilea. En la tierra suiza, Roger Federer continuó escribiendo la historia más exitosa del tenis hasta el momento, luego de superar a un joven Alex de Minaur que fue un espectador más.
El partido fue parejo hasta el cuarto juego del encuentro. Federer quebró por primera vez en el día y empezó a marcar una diferencia que solo se hizo más grande conforme continuaba el duelo. Cuando de Minaur sacaba 2-5, Roger volvió a quebrar para quedarse con la primera manga con un 6-2, mismo resultado de la segunda. ‘Su Majestad’ repitió la dosis en el segundo parcial para dejar la pizarra con dos marcadores iguales.
Con este nuevo título, el suizo registró su décimo campeonato en su ciudad natal, allá donde alguna vez fue un recogepelotas. También significó su trofeo número 103, que lo acerca a Jimmy Connors (109) como el máximo ganador en la historia del tenis. Por otro lado, Alex de Minaur perdió la oportunidad de obtener el cuarto galardón de la temporada, pero esta vez tenía enfrente a un rival de un calibre distinto.