No es fácil ser un joven tenista junior en la Argentina de nuestros días y mucho menos es sencillo ser tenista y avanzar en los ránkings viviendo a 12000 km de la madre de todas las batallas Juniors: Europa. Con la lejanía de los afectos y la economía vernácula de por medio, hay una pequeña […]

No es fácil ser un joven tenista junior en la Argentina de nuestros días y mucho menos es sencillo ser tenista y avanzar en los ránkings viviendo a 12000 km de la madre de todas las batallas Juniors: Europa. Con la lejanía de los afectos y la economía vernácula de por medio, hay una pequeña camada de chicos argentinos que están comenzando a dar que hablar en el mundo competitivo del tenis de menores.
Un caso paradigmático y que ha retumbado fuerte en estos últimos meses ha sido el del joven platense Thiago Tirante, categoría 2001, 15 años, y que recientemente se ha consagrado como Subcampeón Sub18 (Modalidad: Singles) del tradicional torneo «Copa Vendimia» (ITF G3), disputado en el Andino Tenis Club de Mendoza.
Haber conseguido este lauro le ha posibilitado a don Thiago ser top 485° ITF, constituyéndose como el sexto jugador más joven en el listado mundial de la institución madre del tenis mundial. Por si esto fuera poco, también terminó el 2015 adjudicándose otro de los títulos emblemáticos del tenis juvenil, el Orange Bowl Junior hasta 14 años, desarrollado en el campus de la Universidad de Miami (USA). Recordemos que Tirante se constituye así en el cuarto argentino en conseguir ese premio. Lo antecedieron Roberto Argüello (1977), Juan Martín Del Potro (2002) y Axel Geller (2013).
A partir de marzo forma parte del Team Blengino, con 1.83 m de altura, diestro y con revés a dos manos (como la gran mayoría de los jovencitos que deambula tras sus sueños de tenis por los torneos de menores de la AAT), Thiago Tirante ha sabido construir a fuerza de trabajo y sacrificio un nombre propio en el circuito mundial del tenis de menores. Eso le asegura un provenir venturoso en el profesionalismo? Ni tanto, ni tan poco. El tenis junior y el tenis profesional tienen un abismo de distancia y sólo el tiempo nos dirá si la fruta verde y pujante se transforma en fruto maduro y adulto.

Fan del tenis de Juan Martín del Potro y de Nick Kyrgios, Tirante ha tenido que domar en su trayectoria junior su carácter, el mismo que le costó alguna sanción deportiva y algunas raquetas menos en su raquetero, no obstante el crecimiento personal y el roce competitivo lo han ido aplacando y concentrándolo en lo que mejor hace: jugar al tenis.
En sus años de infante practicó fútbol, básquet y natación, pero para beneplácito de los amantes del tenis, el deporte blanco ha cobijado a un jugador apasionado y competitivo, al decir de los que lo conocen de cerca. Estas características per-se y sus dotes técnico-físicas son las que ponen al oriundo de La Plata en el candelero de las promesas a futuro del tenis nacional.
Por: Carlos Moron