Rosarino. Derecho y con una buena pegada. Trabajoso con su revés a dos manos y saques milimétricos, Renzo Olivo se persigna cada vez que sale a jugar un partido. Para él es fundamental seguir con experiencia y la misma la está logrando. Su mayor virtud dentro de la cancha es su temperamento. Porque hay que […]

Rosarino. Derecho y con una buena pegada. Trabajoso con su revés a dos manos y saques milimétricos, Renzo Olivo se persigna cada vez que sale a jugar un partido. Para él es fundamental seguir con experiencia y la misma la está logrando.
Su mayor virtud dentro de la cancha es su temperamento. Porque hay que decirlo, hoy en día la calidad pasa a un costado y comienza a trabajar el temperamento y la cabeza. Cada partido que las nuevas camadas juegan lo hacen de esta manera. Más allá de las virtudes técnicas que puedan tener, esto se va dando con mayo asiduo día a día dentro del circuito.
Olivo es un tema especial. Es un gran jugador dotado de buena técnica y lo hace sentir cada vez que el trámite del partido se lo permite. Su primera victoria en un ATP 250 fue este año en Ecuador frente al ruso Evgeny Donskoy. De esta forma, Renzo le va dando cuerpo a su trayectoria como tenista.
Un año después de haber sido declarado como profesional, partió rumbo a Singapur a participar de los Juegos Olímpicos de la Juventud en 2010. Allí perdió en la primera ronda frente al venezolano Ricardo Rodríguez.

Hoy se ubica 192° en el escalafón del ranking mundial de la ATP. Parece ser que su fuerte también es el dobles. En esta modalidad ganó sus únicos títulos Challengers: en Como (Italia), aquí participó junto al argentino Federico Delbonis y en el de Manta (Ecuador) siendo pareja del peruano Duilio Beretta.
Luego de su paso por Quito, Renzo obtuvo una invitación para participar en el ATP 250 de Buenos Aires. Allí venció a Jarkko Nieminem y perdió en segunda ronda frente a Tommy Robredo.
Si bien, como dijimos, su ranking y los resultados no lo están ayudando como se debe, Olivo sigue firme con su esquema de juego: jugador de fondo de cancha, de peloteo continuo y trabajando punto por punto.
Sin embargo, el factor fundamental en el tenis es la cabeza. En aspecto psicológico, Olivo hace un trabajo aparte y por suerte lo está logrando. Sigue con su equipo a quienes tratará de mantenerlos y encarar el proyecto hasta la llegada de Wimbledon. Lamentablemente esto no sucedía años anteriores por su situación económica, otro factor a tener en cuenta a la hora de darle continuidad en el circuito.
El tenis es así: esfuerzo, viajes, plata y cabeza. Con estas cuatro patas el joven tenista nacido el 5 de marzo de 1992 en Rosario buscará darle vuelo a su juego. Ese juego que lo hace muy bien pero que por el momento no trae de la mano los resultados deseados. Por suerte él no pierde la cabeza, su temprana edad en el circuito profesional aval su teoría.
Por: Matías Montoya (@MatoMontoya)