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Daniel Schapira, el único tenista desaparecido durante la dictadura militar

ivoadler ivoadler 3 min de lectura

La dictadura militar, con Jorge Rafael Videla como presidente, gobernó la Argentina desde el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, que derrocó al gobierno constitucional de la presidenta María Estela Martínez de Perón, hasta el 10 de diciembre de 1983, día de asunción del gobierno elegido mediante sufragio de Raúl Alfonsín. El […]

La dictadura militar, con Jorge Rafael Videla como presidente, gobernó la Argentina desde el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, que derrocó al gobierno constitucional de la presidenta María Estela Martínez de Perón, hasta el 10 de diciembre de 1983, día de asunción del gobierno elegido mediante sufragio de Raúl Alfonsín.

El proceso de reorganización nacional, como se autodenominó a la dictadura, se caracterizó por el terrorismo de Estado, la constante violación de los derechos humanos, la desaparición y muerte de miles de personas, el robo sistemático de recién nacidos y otros crímenes de lesa humanidad.

Daniel Schapira (www.primerotenis.wordpress.com)Daniel Marcelo Schapira había nacido el 18 de octubre de 1950, jugó en GEBA hasta el ’68 y en el ’69 pasó a Comercio, donde jugó en intermedia. Pero también iba a entrenar a San Lorenzo (aunque era hincha de Racing) junto a su hermano, Edgardo ‘Topo’ Schapira, 4 años menor que él, cuando el club del «gasómetro» estaba en Inclán y Av. La Plata, muy cerca de su casa paterna. Estuvo 3 veces entre los 10 mejores del ranking nacional. Compartió la camada de jugadores junto a Ricardo Cano, Huguito Varela, el «Bicho» Romani, y sus dos grandes amigos, el «Mono» Miceli y «Pancho» Mastelli.

Empezó a dar clases en DAOM y luego fue a Macabi. En un partido, Daniel venía de perder con un chico dos años menor que el, que venía de Mar del Plata, y estaba muy enojado por haber perdido, lo que no sabía era que ese chico era Guillermo Vilas.

Su nivel intelectual lo llevó a ser convocado como ayudante en la cátedra de Derecho Constitucional, a cargo de Rodolfo Ortega Peña (asesinado por las «Tres A» en 1974) y Eduardo Luis Duhalde. Luego estuvo en Córdoba, donde se desempeñó como un importante cuadro de la JUP (Juventud Universitaria Peronista). Allí, en 1976 en plena Dictadura Militar, fue perseguido y recibió tres balazos de parte de «las fuerzas del terrorismo de Estado». Es bueno aclarar que lo único que empuñó Daniel fue una raqueta de tenis, y lo más filoso que poseía fueron sus claras ideas, su sueño de justicia social y de una sociedad más ecuánime.

A pesar de estar malherido, gracias a su gran estado físico, consiguió escapar y llegar a Buenos Aires en tren, enyesado y sobre una silla de ruedas. Su hermano, el «Topo», cuenta: «Ante la gravedad de la situación, mi papá intentó convencerlo para que salga del país, pero él se negó rotundamente, aduciendo que defendía sus ideales y derechos y que consideraba que irse del país era traicionar y abandonar a sus compañeros».

En Buenos Aires era intensamente buscado y su vida de perseguido político lo hacía dormir todas las noches en un lugar distinto. Sin embargo, desde la clandestinidad, llamaba casi todos los días a su hermano para saber de su familia y su actividad tenística «y a pesar del horror por el que estaba pasando, su pasión por el tenis lo llevaba a recomendarme la táctica para jugarle al rival que me tocaba», cuenta el «Topo». Finalmente, el 7 de Abril de 1977, cuando viajaba en un colectivo por San Juan y Boedo, un Grupo de Tareas lo secuestró.

Por: Iván Adler (@ivanadler5)

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