Los dos casilleros vacíos para las semifinales del primer Masters 1000 del año se llenaron este viernes. En primer turno, Nadal despachó a Nishikori; a continuación fue el turno de Djokovic, que se encargó de Tsonga. El choque entre Nadal y Nishikori, cuarto y quinto preclasificado respectivamente, se presentaba en la previa como muy cerrado. […]
Los dos casilleros vacíos para las semifinales del primer Masters 1000 del año se llenaron este viernes. En primer turno, Nadal despachó a Nishikori; a continuación fue el turno de Djokovic, que se encargó de Tsonga.

El choque entre Nadal y Nishikori, cuarto y quinto preclasificado respectivamente, se presentaba en la previa como muy cerrado. El japonés comenzó jugando con gran agresividad y tomó una ventaja rápida. Sin embargo, si hay algo que destaca al español, es la actitud de no darse nunca por vencido. Poco a poco, comenzó a jugar de manera más agresiva y a generar errores del lado del japonés que le permitieron no sólo recuperar la ventaja, sino también quedarse con el primer parcial por 6-4.
El segundo set comenzó de mejor manera para Nadal, con una rápida rotura de servicio que le permitió alejarse en el marcador. Nishikori tendría una última reacción que le permitiría recuperar el saque, pero no sería suficiente, ya que volvería a ceder el suyo en el game posterior. Luego de esa secuencia, nada detendría al mallorquín que se quedaría con el partido con un 6-3. Rafa sigue peleando consigo mismo para encontrar las mejores sensaciones, pero esta clase de victorias parece demostrar que se encuentra por el buen camino.

Su rival en semifinales será nada menos que el mejor jugador del mundo. Novak Djokovic tenía enfrente al siempre complicado Jo-Wilfried Tsonga, quien no le haría las cosas fáciles. El primer set comenzó favorablemente para el serbio, quien incluso llegó a sacar para quedarse con el parcial. En esa instancia, con la libertad que genera estar abajo en el marcador, el francés comenzó a golpear la pelota con gran velocidad hasta recuperar el servicio y estirar la definición del set al tie-break. De todas maneras, en el desempate el número uno del mundo apretó el acelerador y ganó por un contundente 7-2.
La segunda manga también fue pareja: un solo quiebre por lado llevaría las cosas hasta un nuevo tie-break. En ese momento decisivo, tal como nos tiene acostumbrados, Djokovic desplegó lo mejor de su tenis. Solamente cedió dos puntos para alzarse con el triunfo que le abriría las puertas de otra semifinal.
Un nuevo capítulo, el número 48, de la novela entre Djokovic y Nadal tendrá lugar en Indian Wells. El serbio llega como el gran favorito, pero sabemos que, entre estos dos astros, cualquier cosa puede pasar.
Por: Juan Amor (@juambaa)