Por: Rodrigo Camacho (@rr_camacho)
La historia que no parecía no tener fin, tuvo final y nada menos que en Melbourne Park. El protagonista, Lleyton Glynn Hewitt, ese personaje del circuito que permaneció 18 años en el deporte, jugo su último partido como profesional, y el vigésimo en el Abierto de Australia al ser derrotado por David Ferrer. El ex número […]

La historia que no parecía no tener fin, tuvo final y nada menos que en Melbourne Park. El protagonista, Lleyton Glynn Hewitt, ese personaje del circuito que permaneció 18 años en el deporte, jugo su último partido como profesional, y el vigésimo en el Abierto de Australia al ser derrotado por David Ferrer.
El ex número uno del ranking ATP y profesional desde 1998, mostro su mejor tenis pero no pudo cambiar el final anunciado y cayó en tres sets frente al aguerrido español. Tras dos horas y catorce minutos de juego, la Rod Laver Arena era escenario de dos historias paralelas, por un lado el acceso a tercera ronda de Ferrer y la despedida del tenista de Adelaida. Con la presencia de más de 15.000 personas y una ovación, el público reconoció al auténtico Lleyton.
«Hubo una gran atmósfera, con gritos más fuertes de lo normal. Por momentos se me puso la piel de gallina» dijo a ser entrevistado luego del encuentro.

Con un historial brillante y treinta títulos en su vitrina, entre ellos dos Grand Slams (US Open 2001 y Wimbledon 2002), Hewitt ha jugado en las pistas durante años y su primer título llego a través de un wild card para el ATP de Adelaida en enero de 1998, cuando era el 500 del Mundo y sus últimos se ubican en el 2014 cuando se consagro campeón de Brisbane y Newport.
El luchador del circuito con un juego casi en extinción, caracterizado por saque y volea ha sobrevivido hasta enero de 2016 y dejado su personalidad en las canchas, en la que seguirá por un buen tiempo ya que será el nuevo capitán de Copa Davis de Australia.
Hoy con 34 años, padre de tres hijos abre la página de un nuevo libro y empieza a escribir su nueva historia.