Es sabido que los Estados Unidos es un país pionero del tenis. Si bien no es creador del deporte fue históricamente protagonista brindando grandes estrellas a lo largo de los años. Ahora bien: También es sabido que esta nación está atravesando su máxima crisis dentro del circuito. Solo basta remitirse a los números. Esos que […]
Es sabido que los Estados Unidos es un país pionero del tenis. Si bien no es creador del deporte fue históricamente protagonista brindando grandes estrellas a lo largo de los años. Ahora bien: También es sabido que esta nación está atravesando su máxima crisis dentro del circuito.
Solo basta remitirse a los números. Esos que indican que el último título de Gran Slam se lo dio Andy Roddick en 2003 en la propia Nueva York venciendo cómodamente en la final al español Juan Carlos Ferrero. Triunfo que llevó al nacido en Nebraska a ser número uno del mundo la temporada siguiente. A partir de ahí nunca más un norteamericano llegó a la cima del ranking. Otra rareza teniendo en cuenta la cantidad que hubo en otras épocas.
Sin duda Roddick, fue la última estrella de los EEUU, porque más allá de haber conseguido un solo GS y no haber durado demasiado como el mejor siempre fue protagonista. Y lo hizo sufriendo más que nadie la irrupción de Roger Federer (con quien perdió 3 finales de Wimbledon) y Rafael Nadal. Sabiéndose inferior a ellos siempre se mantuvo entre los mejores peleando de igual a igual durante años. Su retiro luego de caer con Juan Martín Del Potro en el US Open 2012 dejó un vacío muy difícil de llenar.
Nombres como los de Mardy Fish (medallista olímpico y top-ten en varias temporadas) o James Blake (finalista del Torneo de Maestros) hacían suponer que los Estados Unidos seguiría siendo protagonista durante muchos años. Sin embargo ya sin Roddick ni Blake y con Fish intentando volver luego de una larga inactividad, la crisis se nota.

Todo hacía suponer que la bandera la iba a tomar John Isner. El lungo sacador llegó hasta el puesto 10 en algún momento de su carrera e incluso venció a los mejores más de una vez, sin embargo es sabido que para ser un destacado hace falta algo más que un gran servicio. Hoy deambula por el meritorio puesto 16, pero no se puede esperar mucho más de él. Aparte de Isner, dentro del top 100 figuran cinco de sus compatriotas: los experimentados Sam Querrey (38), Donald Young (52) y Tim Smyczek (73) y los juveniles Jack Sock (37) y Steve Johnson (56) a quienes parece caerles toda la responsabilidad. Hace algunas semanas Sock consiguió su primer torneo venciendo en la final a Querrey y cortó una racha de 9 meses sin un campeón estadounidense en la ATP protagonizando, además, la primera definición entre jugadores de este país luego de 4 años. Demasiado.
«Somos víctimas de nuestro propio éxito», fue como lo calificó el propio Roddick en 2013, cuando le preguntaron por enésima vez por la crisis tenística. “Deberíamos dejar esa sensación de que merece grandes jugadores. No los merecemos. Nos lo tenemos que ganar como cualquier otro», se quejó Jim Courier, ex número 1 del mundo que como capitán de Copa Davis en los últimos dos años sufrió este momento no pudiendo pasar la primera fase.
Sea por falta de talentos, de entrenadores, de incapacidad para adaptarse a un deporte que se volvió más exigente, dinámico y atlético donde ya no se trasciende con el tradicional “saque y volea”, lo cierto es que un país tan importante para el tenis como lo es Estados Unidos está hundido en una mediocridad que a ellos les preocupa sobremanera y al resto del mundo nos llama poderosamente la atención.
Por: Leonardo Forgas (@ForgasLeo)
