El Claro Open Colombia, uno de los torneos más grandes de Sudamérica y el más importante de Colombia, desapareció por problemas económicos. La devaluación del peso colombiano y las dificultades financieras le ganaron el partido a las esperanzas de poder disfrutar del tenis de más alto nivel en Bogotá. El ATP World Tour es el […]

El Claro Open Colombia, uno de los torneos más grandes de Sudamérica y el más importante de Colombia, desapareció por problemas económicos. La devaluación del peso colombiano y las dificultades financieras le ganaron el partido a las esperanzas de poder disfrutar del tenis de más alto nivel en Bogotá.
El ATP World Tour es el circuito de tenis más grande en todo el mundo. Su importancia a nivel deportivo es únicamente comparable con la FIFA y esto lo comprueba su calendario de 66 torneos alrededor del planeta. Europa, con 35 certámenes y nueve jugadores en el top 10 del ranking, es el continente más importante para la organización. Sudamérica y Centroamérica, por el otro lado, apenas tienen seis torneos y a su jugador más destacado en la posición 35, el argentino Leonardo Mayer.
De estos seis torneos, dos están en Brasil, uno en Argentina, uno más en México, otro en Ecuador y el difunto Claro Open en Colombia. Este último, disputado solamente desde 2013 hasta el 2015, fue transferido a México luego de que el grupo Pegaso le arrebatara la sede a Bogotá. Los problemas económicos, liderados por la devaluación del peso colombiano ante el dólar, serían la principal causa por la que los colombianos se quedarán, por segunda vez, sin un torneo de tenis en la capital.
Ante la eliminación del equipo colombiano de Copa Davis contra Japón en el partido decisivo para acceder al Grupo Mundial, junto a Santiago Giraldo como único tenista nacional entre los 100 mejores del mundo, en la posición número 71, y el mal año de Alejandro Falla y Alejandro González, la noticia de la desaparición del Claro Open es el cierre del ataúd que ha sido este 2015 para el tenis colombiano.
El Claro Open de Bogotá era el último salvavidas que le quedaba al tenis colombiano, y su desaparición tendrá consecuencias catastróficas para el deporte blanco en el pais. Aparte de los problemas económicos, lo complicado de practicar el tenis a 2,600 metros sobre el nivel del mar, sería otro de los principales inconvenientes que enfrentaron los organizadores, IMLA de Colombia, en su intento de mantener a flote un barco que navegó por aguas bastante turbias y frías.
Subida del precio del dólar: Match point en contra
Desde agosto de este año los colombianos han estado multiplicando por tres cuando se habla del dólar. La costumbre de hacerlo por dos y las facilidades de viajar e importar productos se vieron golpeadas por la devaluación del peso colombiano que vio cómo el valor de dicha moneda se alzó hasta una cifra récord de 3.200 pesos. Los coletazos de esta tragedia económica, que llegaron a todos los sectores de nuestro país, golpearon fuertemente al tenis, dejándolo eliminado en Bogotá.

“Este año ha sido un poco difícil en cuanto a la devaluación y la dificultad en consecución de recursos. Hemos estado en acercamientos con la ATP para tener una solución, y revisar si continúa en Colombia o se hace en otra parte del mundo” expresaba Manuel Maté, director del Claro Open, en un comunicado previo a la adquisición por parte del grupo Pegaso.
Como empresa privada, IMLA, necesitaba un 50% más de dinero proveniente de los patrocinadores para salvar el torneo . A pesar de que en su edición de este año el Claro Open generó, según datos de la organización, 4.000 puestos de trabajo directos e indirectos y más de 1.100 horas de transmisión en televisión en cerca de 50 países, recaudando 79 millones de dólares de retorno neto para las marcas involucradas, no se pudo llegar a la cifra de 8.500 millones de pesos para llevar a cabo el certamen en la edición 2016.
“El reto más grande al momento de organizar un evento deportivo, sin lugar a dudas siempre será su financiación. Al momento de planificar, el principal objetivo es encontrar un punto de equilibrio económico y así tener viabilidad en el proyecto.” Explica Juan Pablo Hernández, director de torneos profesionales de la Federación Colombiana de Tenis.
Un torneo ATP 250 como el Claro Open debía cubrir todos sus gastos en dólares, lo que, pensando en pesos colombianos, hubiera requerido un esfuerzo triple para el año 2016. “Es bastante difícil ya que es un evento con un costo muy alto, y nuestro país con una economía emergente siempre tendrá problemas con el apoyo al deporte desde el estado y desde la empresa privada. La labor de IMLA, como la de todos los empresarios es titánica, sin lugar a dudas esta empresa a través del tiempo ha hecho eventos importantes en el país, y el ATP 250 no es algo menor.” Recalcó Hernández.
Hace tres años, cuando se adquirió la fecha que ostentaba Los Ángeles, el Claro Open nació en Bogotá con la esperanza de poner a la capital y al país de nuevo en los ojos del tenis internacional. Luego de haber mantenido la sede desde 1977 hasta el 2001, fueron diferentes razones las que hicieron que el torneo saliera de la capital, entre ellas lo complicado de jugar tenis en la altura de Bogotá, pues los deportistas están acostumbrados a hacerlo mucho más cerca al nivel del mar.
Tenis en la altura:
Para los jugadores nacionales e internacionales aterrizar en Bogotá y adaptarse al clima y a las condiciones de juego siempre fue el reto más grande. Al jugarse en la tercera semana de junio, el Claro Open funcionaba como torneo previo al US Open, el cuarto Grand Slam de la temporada. A la semana siguiente del torneo en Bogotá, a 2.600 metros sobre el nivel del mar, los mejores tenistas debían viajar a Atlanta, a 250 metros, para iniciar la gira norteamericana previa al último torneo grande del año.
Los más sobresalientes jugadores, pensando en el tiempo de adaptación y lo complicado que sería cambiar de altitud, preferían ir a otros torneos antes que al Claro Open, lo mismo que le pasó al torneo en su primera etapa que finalizó en el 2001.
Carmelo Di Dio, italiano, supervisor de la ATP, y quien estuvo en Bogotá a cargo del torneo Challenger que entregó 90 puntos al ganador, el colombiano Eduardo Struvay, comentó lo complicado que es para los tenistas europeos venir a jugar a la capital de Colombia: “Bogotá es una plaza muy difícil para todos los jugadores, especialmente para los europeos. Aquí la altitud hace una gran diferencia, no solamente para los jugadores sino también para mí (risas).”
Para los espectadores, quienes soportan los cambios repentinos del clima en Bogotá, también es un problema asistir a estos eventos cuando no se tiene un escenario fijo, sino que se adaptan las canchas del Centro de Alto Rendimiento. “El lugar en donde se realiza el torneo complica un poco la asistencia de la gente. No es un lugar muy cómodo y sabemos que el clima acá en Bogotá no es el mejor para que los espectadores pasen todo el día en sus asientos.” Concluyó Nicolás Barrientos, finalista en dobles del Claro Open en 2014, y quien a pesar de ser colombiano, también debe adaptarse a las condiciones de juego en Bogotá.
Juego, set y partido:

En sus dos etapas y 14 ediciones, ningún colombiano pudo levantar el trofeo de campeón en Bogotá, pero sí fue un escenario que ayudó a los tenistas nacionales, que fueron locales y contaron con el apoyo del público, a sumar puntos importantes en el escalafón de la ATP. Sobre todo, cuando se tiene en cuenta que la organización invitaba a los tenistas colombianos que no les alcanzaba el ranking para entrar a que sumaran sus primeros puntos ATP.
Duele ver cómo Colombia, un país pobre en su historia tenística, donde el mayor logro en su historia es el ingreso de Santiago Giraldo al top 30 del escalafón mundial, deja pasar estas oportunidades de posicionar al país como un destino deportivo en el que sus ventajas económicas y proyección a futuro superan lo complicado de las condiciones climáticas. Así, sin el trampolín que era el Claro Open en Bogotá, será muy difícil revivir en 2016 a un tenis colombiano que poco a poco se queda sin aire.
Por: Salomón Asmar Soto