Ernesto Paredes nació en Chile el 7 de abril de 1971. Más allá de su condición masculina, desde pequeño sintió que estaba en un cuerpo que no era el propio. El tiempo fue pasando, y recién a los 29 años pudo cumplir con un deseo interior que venía sintiendo prácticamente desde que tenía uso […]
Ernesto Paredes nació en Chile el 7 de abril de 1971. Más allá de su condición masculina, desde pequeño sintió que estaba en un cuerpo que no era el propio. El tiempo fue pasando, y recién a los 29 años pudo cumplir con un deseo interior que venía sintiendo prácticamente desde que tenía uso de razón. El 16 de octubre de 2000 pasó por el quirófano para luego dar comienzo a una nueva vida bajo el nombre de Andrea.
Desde su niñez tuvo una gran pasión: el tenis. Incluso, intervino en diferentes torneos. Sin embargo, al ingresar a la Universidad de Las Condes tuvo que abandonar la práctica del deporte que tanto le gustaba debido a la falta de recursos económicos. No obstante, el destino le iba a dar otra oportunidad.

Ya superada la intervención quirúrgica de reasignación sexual, Andrea dejó de lado la posibilidad de ser tenista profesional. Pero la insistencia de un grupo de allegados fue motivo suficiente para que cambiara de parecer. Lo primero que hizo fue contactarse con el entrenador José Lucero. La intención de ella era formar parte del circuito profesional de la WTA. La tarea no fue nada fácil. En un principio no pudo cumplir con los exigentes requisitos de la ITF. Y ante este escollo, hubo algunas organizaciones que le dieron la espalda.
Tras intentar, sin éxito, acceder al circuito en 2004, Andrea denunció hostigamiento por parte de la entidad que rige el tenis en su país: “La FTCH (Federación de Tenis de Chile) me ha hecho una guerra sin cuartel para que no pueda entrenar en ningún recinto tenístico de mi país”, manifestó. Además, hizo lo propio con sus entrenadores (Nelson Vásquez, Marcelo Giaverini, Robinson Gamonal, Klaus Deppenger), quienes tampoco la aceptaron alegando diversos motivos. No obstante, esta ingeniera comercial dueña de su propia consultora no bajó los brazos y nunca dejó de entrenar en el Club de Tenis de Patricio Cornejo, tomando clases el propio Pato.

Un año más tarde se le empezaron a despejar los caminos. La ITF aprobó una nueva reglamentación con respecto a las jugadoras homosexuales. En la misma se establece que si se cumplen ciertos requisitos tales como “haberse sometido a una operación completa de cambio de sexo (interna y externa), el reconocimiento legal de su nueva condición, un tratamiento hormonal aprobado y extenso para que el organismo sea lo más femenino posible y que hayan pasado un mínimo de dos años desde el momento de la operación, el/la tenista en cuestión podría participar en competencias oficiales”.
La oportunidad que tanto esperó Andrea le llegó en 2009 con una wild card para jugar un ITF en el Parque Roca de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que repartía 10.000 dólares en premios. Paredes perdió en primera ronda 0-6 y 0-6 ante la británica Nicola Slater, una jugadora 14 años menor que ella. Posteriormente jugó con la argentina Bárbara Montiel en otro torneo que se llevó a cabo en River Plate y se dio la misma circunstancia: caída 0-6 y 0-6 en el debut.
En la página oficial de la WTA se pueden ver sus últimas tres competencias oficiales organizadas por la nombrada entidad. Fueron todas en 2011 ante jugadoras argentinas y con el mismo denominador común: derrota por un doble 0-6 en la ronda inaugural. El 28 de marzo cayó ante Vanesa Furlanetto en Buenos Aires, el 23 de mayo perdió con Carolina Zeballos en Itaparica (Brasil), y el 28 de noviembre fue vencida por María Irigoyen en Rosario.
Los resultados y los éxitos deportivos no la acompañaron. Sin embargo Andrea pudo hacer que su sueño se convierta en realidad. Quería ser jugadora de tenis y ser aceptada como una más del circuito, algo que finalmente pudo lograr. Eso es lo que vale.
Por: Mariano A. Reverdito (@MAReverdito)