Después de casi tres años, Rafael Nadal vuelve a caer en primera ronda de un Grande. Esta vez fue en Australia ante su compatriota Fernando Verdasco. La anterior derrota fue con el belga, Steve Darcis en Wimbledon 2013. Podemos afirmar que en todos los jugadores que arrancan un torneo siempre está la presión en una […]
Después de casi tres años, Rafael Nadal vuelve a caer en primera ronda de un Grande. Esta vez fue en Australia ante su compatriota Fernando Verdasco. La anterior derrota fue con el belga, Steve Darcis en Wimbledon 2013.
Podemos afirmar que en todos los jugadores que arrancan un torneo siempre está la presión en una primera ronda. A esto se le suma nivel tenístico que empieza de menor a mayor, en la mayoría de los casos. Esto puede que le esté pasando a Rafa, antes con la garra y sacrificio que le ponía a cada punto le era suficiente para sacar partidos adelante cuando su tenis no le respondía. Hoy, ya no le alcanza. Sus rivales conocen de memoria su juego y cuando saben que lo van a enfrentar, se preparan para combatirlo.

El primero de los dos casos se dio en 2013, en Wimbledon. Rafa Nadal se reencontraba oficialmente con la hierba después de caer en la segunda ronda de Wimbledon 2012 ante Lukas Rosol, una derrota que enmascaraba por aquel entonces una lesión de rodilla que le privó de competir los siete meses posteriores. El mallorquín volvió a vivir un episodio amargo sobre el tapete inglés firmando una nueva derrota contra pronóstico. Con la Pista 1 del All England Tennis Club como escenario de juego y el belga Steve Darcis como verdugo, el español se despidió del torneo a las primeras de cambio al perder por 7-6(4), 7-6(8) y 6-4 tras dos horas y cincuenta y cinco minutos de acción.
Más de una hora duró un primer set en el que Rafa siempre fue a la contra. Tuvo que remontar siete bolas de bolas de break (un 0-40 incluido) en sus primeros tres servicios antes de ceder su saque en el umbral del tie-break. Darcis, que se creyó mejor de lo que fija su ranking (135º), sólo encogió su brazo cuando sacaba para hacerse con el primer parcial. El primer acto tuvo que resolverse finalmente en una muerte súbita que hizo justicia a lo visto en el preámbulo: Nadal remando y su rival superándole tanto en juego como en confianza. El partido dejó sensaciones encontradas y sacaba a pasear fantasmas del pasado.
La derrota de Nadal en Wimbledon siempre se recordará por ser la primera vez que se despide de un Grand Slam en primera ronda desde que debutara en estos torneos hace ahora una década en Londres. Fue la tercera derrota en 2013 de Rafa, que desde su vuelta solo coleccionaba títulos (Sao Paulo, Acapulco, Indian Wells, Barcelona, Madrid, Roma, Roland Garros) y finales (Viña del Mar, Montecarlo).
El más reciente fue hace dos días en Melbourne cuando en un maratónico partido bajo el sol radiante australiano Verdasco se impuso ante Nadal en cinco sets, por 7-6 (8/6), 4-6, 3-6, 7-6 (7/4) y 6-2, fue su primera despedida en el debut en diez participaciones en el Abierto de Australia.

En sus últimas ocho participaciones en Australia, Nadal había llegado como mínimo a los cuartos de final. Pero, en esta oportunidad, el sorteo le deparó al zurdo de Manacor un cruce riesgoso, ante un Verdasco, actual 45° del mundo y distante del jugador que supo ser top 10, pero que ya había superado a Nadal en un par de ocasiones (Masters 1000 de Madrid 2012 y Miami 2015), y con el que había sostenido una recordada semifinal aquí, en 2009, en camino hacia el único título de Nadal en suelo australiano. Dos derrotas en primera ronda de Grand Slam en casi tres años, ¿será la última o vendrán más?
Por Nicolás Gómez (@nicogomez1994)