El tenis siempre ofrece una segunda chance gracias a la regla del perdedor afortunado

La ronda clasificatoria de un Grand Slam es una de las competiciones más feroces en el tenis. El hecho de que 128 jugadores que generalmente se encuentran fuera del top 100 compitan por 16 plazas disponibles en el evento más grande de este deporte así lo demuestra.
El sistema del torneo clasificatorio es similar al principal. Al igual que este, se establecen 32 sembrados en un cuadro de 128 jugadores repartidos en 16 cuadrantes. El vencedor de cada cuadrante (es decir, quien supere las tres rondas que contiene), asegurará su presencia en el torneo. No obstante, existe una manera de jugar el cuadro principal a pesar de perder en la fase de clasificación como Lucky Loser (perdedor afortunado). Este fenómeno sucede cuando un jugador del cuadro principal se retira del torneo luego de realizado el sorteo de los emparejamientos de primera ronda y antes de que se jueguen.
Únicamente pueden aspirar a ganar la condición de Lucky Loser los tenistas que perdieron en la tercera ronda de la clasificación (quienes ganaron dos partidos y fueron derrotados en el último). Estos perdedores serán ordenados tomando en cuenta su ranking y se seleccionarán a los cuatro mejores para realizar un sorteo entre ellos que definirá al perdedor afortunado que ingresará al cuadro principal. En caso de haber más de tres retiros en el cuadro principal, se aumentará el número de integrantes del sorteo acorde a las plazas disponibles.
En las últimas décadas, los Lucky Losers con mejor desempeño en torneos de Grand Slam han sido Corentin Moutet en el US Open 2022, Stephane Robert en el Australian Open 2014, David Goffin en Wimbledon 2013 y Dick Norman en Wimbledon 1995, todos alcanzando la cuarta ronda del certamen. En el circuito femenino la argentina María José Gaidano también llegó a cuarta ronda en el US Open 1993 tras perder inicialmente en la clasificación.