Luego de haber pasado un tiempo difícil, después de aquella lesión que lo apartó de Roland Garros, David Goffin por fin volvió a probar las mieles del triunfo. El belga se impuso en la final del ATP 250 de Shenzen ante Alexandr Dolgopolov. El belga aseguró la primera manga por 6-4 tras conectar siete aces. […]
Luego de haber pasado un tiempo difícil, después de aquella lesión que lo apartó de Roland Garros, David Goffin por fin volvió a probar las mieles del triunfo. El belga se impuso en la final del ATP 250 de Shenzen ante Alexandr Dolgopolov.

El belga aseguró la primera manga por 6-4 tras conectar siete aces. La única ocasión en la que su servicio estuvo en riesgo, logró mantenerse concentrado y no le dio oportunidad a Dolgopolov. Por otro lado, Goffin supo convertir el único punto de quiebre que se le presentó en el primer parcial para marcar la diferencia.
A diferencia del primer parcial, la solidez con el servicio no apareció en el segundo set. Un total de cuatro quiebres enviaron a un tie-break a ambos jugadores. Dolgopolov se compró una vida más dentro del partido y se llevó el desempate para mandar el partido a un tercer set definitivo, que terminaría entregando al campeón del certamen.
La solidez con el saque volvió a llegar del lado de Goffin, que no lo arriesgó en ningún momento y volvió a aprovechar el único break point del tercer parcial. Luego de un punto increíble en el match point y un 6-3, David consiguió el tercer título de su carrera, y el primero desde el 2014. Premio al esfuerzo del belga, que aún busca recuperar su mejor nivel, luego de aquella lesión que lo alejó del circuito por un tiempo.