Ante el moderno formato de la competencia, Rafael Nadal, Roger Federer y Juan Martín del Potro fueron los primeros en expresar su postura.

El anuncio que la Federación Internacional de Tenis (ITF) hizo el lunes pasado, a través de su página oficial, donde informaba que la Copa Davis sufrirá modificaciones en cuanto a su formato de disputa, debido a la nueva asociación con el grupo inversor Kosmos por un periodo de 25 años a cambio de tres mil millones de dólares, que generarán beneficios esenciales para el desarrollo del deporte, provocó opiniones contrapuestas entre los principales implicados, los tenistas.
La propuesta que realizó Kosmos, que es presidido por el futbolista del FC Barcelona Gerard Piqué y que se convertirá en el principal organizador de la competencia, se basa en que el certamen se jugase, desde el año próximo, durante una única semana en el mes de noviembre, en una sede antes pre-seleccionada, que la cantidad de naciones participantes aumente a 18 (históricamente fueron 16) y que los encuentros no sean a cinco sets, sino que a mejor de tres parciales, disputados dos singles (antes eran cuatro) y un dobles.
Bajo este marco, el primer jugador que expresó su postura fue el español Rafael Nadal, actual número dos del ranking y campeón de la Copa Davis en cuatro ocasiones (2004, 2008, 2009 y 2011). El balear apoyó las reformas y destacó que el proyecto le puede devolver el dinamismo al evento: “Creo que sí, que las modificaciones son buenas. Evidentemente, cuando una cosa no funciona a la perfección tiene que buscar nuevas soluciones y hace años que esto es así. Es una buena iniciativa que puede funcionar. Ojalá que se pueda ir repartiendo por todo el mundo. Al final, lo importante es que un torneo es una semana, que será como una Copa del Mundo, no se queda en un lugar particular, sino que se pueda ir viendo en diferentes lugares del mundo, que los aficionados puedan desplazarse, disfrutar de animar a su equipo y a su país, eso hace que una competición sea grande y única”.
Por su parte, después de haber ganado, en los premios Laureus, las ternas a “Mejor Deportista” y “Mejor Regreso del Año”, Roger Federer, líder del escalafón y vencedor de la Davis en 2014, se mostró desconcertado por el comunicado de la ITF: “Me sorprende que esté ocurriendo esto. Sólo porque no conozco otro formato de la Copa Davis que no sea su actual. Pero el tiempo nos dirá si está bien pero no estoy seguro de si será algo definitivo. Estoy escuchando muchísimas declaraciones, tanto muy a favor como muy en contra. Será interesante ver que ocurre”, sentenció.
Otro tenista que manifestó su posición fue Juan Martín del Potro, número nueve de la clasificación y ganador de la Copa Davis en 2016. El tandilense resaltó que estará a favor de los cambios en tanto y en cuanto sean positivos y favorezcan a los jugadores que están en crecimiento. Además, criticó la actitud que los argentinos hubieran adoptado si el equipo nacional no hubiese obtenido la competición con su formato tradicional: “Mi sensación interna y personal es que pudimos ganar la Copa Davis como se jugó históricamente y como…, viste que en mi país, en la mayoría siempre buscan lo que no hay o ven lo que falta, si no la hubiésemos ganado con ese formato y lo hubiéramos hecho con el nuevo, hubieran buscado la vuelta para que no sea lo mismo. Entonces, yo estoy tranquilo que la Copa Davis, como se jugó durante cien años y más, la ganamos. Y ahora, los cambios que hagan, mientras sean positivos y sean para los jóvenes y para el futuro, creo que está bueno”.
Las voces de los protagonistas que conforman el circuito hoy en día, estuvieron acompañadas por las manifestaciones de distintas leyendas. Yannick Noah, capitán del conjunto francés (vigente seleccionado campeón de la Copa Davis), reflejó, por medio de su cuenta oficial de Twitter, la amargura que le ocasionó la decisión de la ITF: “El final de la Copa Davis. Qué tristeza. Vendieron el alma de un juego histórico. Lo siento señor Davis”, en referencia a Dwight Davis, fundador del certamen.
En contraste, el alemán Boris Becker, ex número uno y bicampeón del torneo en 1988 y 1989, señaló que está plenamente de acuerdo con las transformaciones que alentaron los, futuros, organizadores del evento y explicó que, para que los estrellan se presenten en él, los cambios eran necesarios: “La Copa Davis es la competición más antigua, la más prestigiosa y la más importante que tenemos en el tenis, pero todos estamos de acuerda en que su formato necesita una renovación y algunos cambios. Estoy feliz de que las autoridades se hayan dado cuenta de esto. Con el actual modo de disputa de cuatro eliminatorias, es imposible tener a los mejores, por lo que es esencial reducir las eliminatorias. Soy un gran fan de esta idea y me gusta mucho una competición de una semana, con los jugadores más destacados, en otro país y con otra superficie, y ver quien es el mejor país”.
De esta manera, la tan problemática “grieta” llegó al tenis. A partir del comunicado de la ITF, el planeta de la raqueta se dividió en dos: las personalidades que ven con buenos ojos el flamante nuevo formato de la Copa Davis y que apoyan las modificaciones para fomentar la participación de los tenistas más relevantes, y aquellos que, apelando al factor tradicional, calificaron dicho proyecto como el fin de la competición por naciones más importante del deporte blanco.