La vida deportiva está regida por ciclos. En ellos, ciertas personas resaltan por sobre otras dominándolas. Como todo, estos períodos terminan aunque no suceda de un día para otro. En esos tiempos de transición aparecen, naturalmente, nuevos personajes llamados a ser los líderes del ciclo siguiente. Pero eso es justamente lo que no sucede con […]

La vida deportiva está regida por ciclos. En ellos, ciertas personas resaltan por sobre otras dominándolas. Como todo, estos períodos terminan aunque no suceda de un día para otro. En esos tiempos de transición aparecen, naturalmente, nuevos personajes llamados a ser los líderes del ciclo siguiente. Pero eso es justamente lo que no sucede con claridad en el tenis: este periodo gris está permaneciendo mucho más que otras veces. Los nuevos líderes aún no pueden derrocar a la vieja guardia.
Analizando la «Carrera hacia Londres», vemos a dos históricos guerreros incansables liderando el Top 10: Rafael Nadal terminó primero y Roger Federer segundo, con 31 y 36 años respectivamente. El oasis es representado por Alex Zverev, que con 20 años y 5 títulos ganados esta temporada fue 3°, y Dominic Thiem, 4° con 24 años pero sólo un grito de campeón. Luego de ellos se ubicaron Marin Cilic (29), Grigor Dimitrov (26), Stan Wawrinka (32), David Goffin (26), Jack Sock (25) y Pablo Carreño-Busta (26), varios de ellos beneficiados por las lesiones de Novak Djokovic, Andy Murray o el propio Wawrinka.
Esta tendencia no cambia si vemos el ranking mundial, que toma las últimas 52 semanas: el líder es Nadal y el escolta es Federer. ¿Hace diez años? El puntero era Roger, seguido de Rafa. Tercero en el listado aparece Dimitrov, que por fin empieza a demostrar con números todo lo bueno que se habla de él. Luego de ellos se escalonan Zverev (el mejor NextGen), Thiem, Cilic, Goffin, Sock, Wawrinka y Carreño. Para encontrar otra joven promesa debemos descender hasta el puesto 18, en donde aparece Lucas Pouille, de 23 años y con tres títulos levantados durante 2017.
Lo de Andre Agassi no sólo llama la atención por la edad sino por las similitudes que existen entre épocas: el “Kid de Las Vegas” accedió al 1 por primera vez en 1995 (con casi 25 años), pero su calidad y vitalidad, sumada a una camada de jugadores que no lograron sacarse ventajas (Ferrero, Roddick, Hewitt, Safin, Kuerten), permitieron que, con 33 años, volviera a dominar el tenis mundial. Lo hizo durante 12 semanas durante 2003 y tiene el privilegio de ser el jugador más longevo en alcanzar el número 1.
Está claro que estamos ante, probablemente, uno de los mejores ciclos de la Historia del tenis. Y que intentar transformar ese gris de la transición en un dorado sabor a “gloria” será muy difícil para la camada siguiente, llámese Zverev, Thiem, Pouille o Kyrgios. Sólo nos queda disfrutar las últimas funciones de varios de los mejores jugadores de todos los tiempos de este deporte, a la espera de que alguien tome la posta nuevamente. Pasará, tarde o temprano…