La gira estadounidense de canchas rápidas tiene una particularidad: culmina con dos Masters 1000 (Indian Wells y Miami), torneos cuya duración es mayor a cualquier torneo habitual de esta categoría. Es por eso que muchos jugadores que son eliminados en las primeras rondas, para no perder ritmo, prefieren desplazarse unos kilómetros hasta la ciudad de […]

La gira estadounidense de canchas rápidas tiene una particularidad: culmina con dos Masters 1000 (Indian Wells y Miami), torneos cuya duración es mayor a cualquier torneo habitual de esta categoría. Es por eso que muchos jugadores que son eliminados en las primeras rondas, para no perder ritmo, prefieren desplazarse unos kilómetros hasta la ciudad de Irving, en el estado de Texas. Allí se desarrolla un torneo Challenger de la categoría más alta (125.000 dólares en premios más hospedaje) en el que el nivel de los jugadores que concurren es igual, o superior en algunos casos, a cualquier torneo ATP.
En la edición de este año, el primer cabeza de serie fue el español Guillermo García López, 38º del mundo; y el octavo fue Illya Marchenko, 72º. Si comparamos con el ATP 250 de Quito que se disputó en febrero, veremos que el nivel de los cabezas de serie fue similar: el primero fue Bernard Tomic, 17º y el último fue Pablo Carreño Busta, 68º. Tan solo cuatro puestos de diferencia.
Pero no sólo eso, este año han participado del torneo jugadores que han ganado más de un título ATP y se han consolidado en esta categoría tales como: Lukas Rosol, Dmitry Tursunov, Ryan Harrison, Ivan Dodig, Marcel Granollers, Denis Istomin, etc.
Por: Rodrigo Camacho (@rr_camacho)