Pareciera ser irracional en la mente de cualquier deportista la idea de ir a menos y dejarse perder un partido. El sentido común dice que el individuo es un ser competitivo por naturaleza que encuentra cierta felicidad al triunfar en la competencia que esta realizando. Si a eso le agregamos que el deportista cobra por […]
Pareciera ser irracional en la mente de cualquier deportista la idea de ir a menos y dejarse perder un partido. El sentido común dice que el individuo es un ser competitivo por naturaleza que encuentra cierta felicidad al triunfar en la competencia que esta realizando. Si a eso le agregamos que el deportista cobra por su profesión, suponemos que el ímpetu por conseguir una victoria debería ser aún mayor. Sin embargo, el mundo de las apuestas y del dinero se ha globalizado de tal manera que ya se ha inmerso en todas las esferas de la vida social, por lo cual inevitablemente y desgraciadamente el tenis, un deporte que honra de la caballerosidad y la honestidad también sufre de actos de corrupción.
Tal es el caso de los tenistas italianos Daniele Bracciali y Potito Starace que han sido llevados a juicio por supuesta venta de partidos después de que varios medios de ese
país publicaran conversaciones interceptadas en Internet en donde ciertos agentes de casas de apuestas le ofrecen dinero a estos jugadores para que se dejen perder un set o un partido. Uno de los encuentros más investigados refiere al año 2007 en donde Bracciali, 139 del ranking en ese momento, pierde en Newport por 6-1 y 6-2 contra el estadounidense Scoville Jenkins (367º).
A Bracciali no le quedo otra alternativa que declarar y admitir parte de las acusaciones en su contra por arreglo de partidos. Quedará por determinar cu
al será la sentencia efectuada tanto por la justicia italiana como por la Asociación Profesional de Tenis que sin lugar a dudas ahora tendrá que estar más atenta para impedir que los “buitres” del tenis se interpongan ante la honestidad de un deporte tan lindo.
Por: Rodrigo Wolfthal (@rodrigowolfi)