El último partido de Wimbledon 2016 tendrá dos participantes de lujo. Andy Murray ratificó su favoritismo venciendo a Tomas Berdych, mientras que Milos Raonic dio la sorpresa de la jornada y dejó sin final nada más ni nada menos que a Roger Federer. La Copa se definirá, entonces, entre el británico y el canadiense. Murray […]
El último partido de Wimbledon 2016 tendrá dos participantes de lujo. Andy Murray ratificó su favoritismo venciendo a Tomas Berdych, mientras que Milos Raonic dio la sorpresa de la jornada y dejó sin final nada más ni nada menos que a Roger Federer. La Copa se definirá, entonces, entre el británico y el canadiense.

Murray se exhibió derrotando a Berdych por un triple 6-3 en poco menos de dos horas de un encuentro que no fue tal. Sucede que el actual número dos del mundo impuso condiciones logrando 20 winners con tan sólo 9 errores no forzados. Además, quebró el servicio del checo en cinco oportunidades (de diez) y se vio beneficiado del flojo juego de éste, que cometió 30 errores no forzados y ganó sólo 10 de 27 puntos con el segundo saque (37%).
De esta manera, el local llega a su undécima final de Grand Slam y la tercera de este año (ya lo había hecho en Australia y en Roland Garros). Además, acumula 11 partidos invicto en césped (salió campeón en Queens venciendo a Raonic) y mejora su récord a 39-6. Como si fuera poco, clasificó a las Finales que se disputarán en Londres al término del año. ¿Podrá repetir la historia de 2013 cuando salió campeón en la Catedral?

Su rival este domingo será Milos Raonic, que venció en un duro encuentro a Roger Federer por 6-3 6-7 4-6 7-5 6-3 en tres horas y media de juego. El canadiense estuvo imparable: convirtió 75 winners, logró 23 aces y ganó 94 de 113 puntos jugados con el primer saque (83%). Además, aprovechó lo poco efectivo que estuvo Federer a la hora de quebrar (1/9) y el poco resto que tuvo el suizo en el último set y, sobretodo, luego de una caída que sufrió.
Será la primera final de un Grand Slam para Raonic que, con 25 años y con la ayuda desde el banco de Carlos Moyá y John McEnroe, pareciera haber dado un salto de calidad en este Wimbledon. Por lo pronto, el actual número siete del mundo jugará su segunda final consecutiva en césped (perdió Queens con Murray) y ya mejoró su récord a 37-8. ¿Podrá dar otro batacazo más y alzarse con su primer Major?
Por Emma Rivero (@emmarivero)