Mañana se van a estar conociendo los finalistas de Wimbledon. Por un lado se enfrentarán Federer-Raonic y por el otro Murray-Berdych, ¿cómo llegan cada uno de ellos? Primero vamos a dar un resumen sobre la temporada que han tenido previo a llegar Wimbledon. Este sí que ha sido un año atípico para Roger Federer, acostumbrado […]
Mañana se van a estar conociendo los finalistas de Wimbledon. Por un lado se enfrentarán Federer-Raonic y por el otro Murray-Berdych, ¿cómo llegan cada uno de ellos?
Primero vamos a dar un resumen sobre la temporada que han tenido previo a llegar Wimbledon. Este sí que ha sido un año atípico para Roger Federer, acostumbrado a estar en lo más alto desde hace ya muchísimas temporadas, justamente este 2016 ha sido un calendario margo para el ex N° 1 del mundo. Con lesiones que casi no le han permitido jugar todo lo que habitualmente juega (disputó solamente Brisbane, el Abierto de Australia, Monte Carlo, Roma, Stuttgart y Halle) y ganar todo lo que acostumbra a ganar (no ha levantado trofeos en lo que va del año).
Por el lado de Milos Raonic, el año ha ido de menos a más, aunque esto pueda sonar contradictorio, ya que el único título que ha levantado en lo que va de la temporada fue en el primer certamen que disputó en el 2016. A lo que me refiero, al decir que va en crecimiento, es que su nivel de tenis está en una mejoría. Ya no es sólo un gran sacador, también está siendo solido desde el fondo de la pista y bastante más regular en su juego. Cosas que lo hacen un jugador top ten.

Andy Murray, es claramente el más regular de los cuatro que están en semifinales. Con buenos resultados en todas las superficies, incluso en polvo de ladrillo, donde manifestó que “nunca había pensado que iba a cosechar tan buenos resultados”. Con dos galardones, finalista en Australia y Roland Garros, espera sumar otro Grand Slam y aprovechar que Djokovic no está en su camino.
Tomas Berdych, un jugador acostumbrado a estar entre los diez mejores del ranking desde hace mucho tiempo, llegó a Wimbledon con un andar bastante irregular. Sin torneos ganados, ni triunfos resonantes, para muchos es la sorpresa dentro del poker de semifinalistas, pero no es la primera vez que llega lejos en la Catedral, ya que en 2010 fue finalista.

Ahora bien, centrémonos en lo que han demostrado en éste tercer Grand Slam. Federer comenzó siendo una incógnita, ya que no se sabía cómo iba a afrontar los partidos a cinco sets. Claro que fue todo un éxito, ya que superó las primeras rondas de gran forma. En cuartos de final tuvo a Cilic enfrente, quien lo puso contra las cuerdas al llevarse los de primeros parciales, pero Roger reaccionó a tiempo y logró derrotar a un rival que mostró un gran tenis. Por el lado de Raonic, viene sin hacer demasiado ruido, pero con un andar muy correcto. Es más, después de haber vencido a Querrey en cuartos de final dijo que había jugado muy bien de principio a fin. Muchos creen que es hora de que de el golpe. El frente a frente favorece al N°3 del ranking por 9-2, pero el último encuentro lo ganó Milos (final en Brisbane), aunque la última vez que se vieron las caras en el All England fue en semis en 2014 con un triple 6-4 a favor del suizo.

El local, viene de ganar una batalla ante Tsonga, donde de estar 2-0 arriba, pasó a ganarlo en el quinto set. Antes de este encuentro, era junto a Federer los único que no habían cedidos parciales, lo que demuestra el buen tenis que viene jugando. Del otro lado de la red estará el checo Tomas Berdych, quien pese a pasar alguna zozobra ante su compatriota Vesely, llegó a semifinales con un andar silencioso, pero regular. El historial entre ambos favorece a Murray por 8-6. El último encuentro fue en Madrid, donde la victoria quedó en manos del escoses, como los últimos cuatro encuentros. Desde Cincinnati 2013 que Berdych no vence a Andy. No registran duelos en hierba.
Por Andrés Chaves (@AndressChaves)