No toda la Copa Davis se basa en el grupo mundial y las principales potencias, el tenis por equipos también se da cita en las ya conocidas “zonas” de cada continente, donde varias figuras del tenis individual representan a su país para poder llevarlo a los más alto y así plasmar sus sueños de ganar […]
No toda la Copa Davis se basa en el grupo mundial y las principales potencias, el tenis por equipos también se da cita en las ya conocidas “zonas” de cada continente, donde varias figuras del tenis individual representan a su país para poder llevarlo a los más alto y así plasmar sus sueños de ganar la tan preciada ensaladera de plata. En esta oportunidad, todos los flashes y crónicas del continente americano giraron para el Chile, donde la Zona Americana I tenia uno de sus partidos de final decisivo enfrentando al local contra Colombia en lo que empezó siendo una promesa de alto nivel tenístico y terminó con escándalo.

Los chilenos venían de barrer sin mayores problemas a sus pares de Republica Dominicana en la llamada primera ronda de la Zona Americana I, de la cual los colombianos pasaron con ‘bye’. Ambos equipos presentaron lo mejor que tenían para el enfrentamiento, pero la polémica no se dio por un punto mal cobrado, por un gesto ofensivo ni mucho menos. La diferencia de opiniones se dio esta vez por el estado (malo) de la cancha improvisada por la Federación de Tenis de Chile quien luego de seleccionar la superficie (polvo de ladrillo, conocida por ambos) decidió trasladarse del Estadio Nacional Julio Martínez ubicado en Santiago de Chile capital a un nuevo estadio creado pura y exclusivamente para esta serie de Copa Davis: el Centro Recreacional de Ejercito Huayquique en el desierto de Iquique (norte del país).

Debido a la creación desde cero de la nueva sede, el estado del campo de juego no era el óptimo para la competencia, por lo que las acciones del primer día tuvieron que ser suspendidas para el Sábado para así jugar ambos puntos de singles y el dobles uno tras otro ese mismo día. Llegada la tarde/noche el equipo trasandino se imponía por 2 a 1 luego de llevarse uno de los singles (Gonzalo Lama a Alejandro González 6-2, 7-5 y 6-0) y el dobles (Jarry y Podlipnik-Castillo a Cabal y Farah 6-4, 2-6, 6-2, 6-7(4) y 7-6(5)). El punto del equipo colombiano había sido para Santiago Giraldo tras vencer a Nicolás Jarry por 6-2, 6-4 y 6-3. Más allá de los encuentros disputados, las voces en relación al estado de la cancha ya se oyeron el primer y segundo día. “Tener que jugar en una cancha que ponía en riesgo la integridad de cada uno de nosotros; en la que no era posible desarrollar ni de cerca nuestro juego sin pensar en la probabilidad de una lesión es algo inaceptable”, expreso Giraldo ese mismo día.

Todo se encaró al último día de competencia con la ventaja chilena y con la bronca colombiana para saber si se iba a terminar la serie o no. No fue así. Para el cuarto punto, saltaron a la cancha Lama y Giraldo que tras disputar un set y medio (6-4 y 5-2 en favor del local) el juego se vio interrumpido por el pedido de médico de parte del colombiano quien terminó por tomar la decisión de abandonar el encuentro dándole así el punto a Chile y por consecuencia la victoria en la serie y el paso a la instancia de repechaje a los locales. Pero la acumulación de bronca de parte de Giraldo no solo lo hizo jugar muy lejos de su nivel tenístico que ya de por si venia en clara baja, sino que también lo hizo seguir despotricando contra la situación: “Sentí de corazón la necesidad de defender la dignidad de mi país y de mis compañeros, dejar muy clara la inconformidad que manifestamos desde el lunes cuando llegamos a un escenario que no ofrecía las condiciones para una competencia de este nivel”, continuó. “El reglamento dice claramente que si el equipo anfitrión no brinda las condiciones necesarias el equipo visitante es el ganador. No las tuvimos. El sábado a las 7.30 de la mañana no sabíamos si ir a un club alterno, que tampoco las brindaba, o a una cancha peligrosa y echa a pedazos que no había sido ni tan siquiera pisada”, finalizó.

Por otra parte, y fiel a su estilo polémico, el “chino” Marcelo Ríos, gran baluarte del tenis chileno no se quedó callado tras las palabras del colombiano y disparó fuertemente en su contra: “Giraldo es un jugador de medio nivel, por eso tiene el ranking que tiene”, “Le ganamos en cancha, teníamos las mismas condiciones. El comportamiento de ellos no fue el correcto. Hay que saber perder y jugar en canchas buenas y malas”, agregó Ríos. En agregado el “chino” no hizo caso omiso a la organización del estadio y fue contundente: “Los responsables tendrán que dar la cara. Pero hubo una segunda oportunidad y nosotros la aprovechamos, ellos no. Jugamos contra un equipo bueno, pero fuimos mejores”. A estas declaraciones, se le sumaron finalmente las del presidente de la Federación chilena, Ulises Cerda, quien dijo: “Ha habido peores canchas que la de Iquique en la Davis. Llegamos con mucha ilusión a Iquique con una Copa Davis que sabíamos que era durísima para nosotros, la sacamos adelante con mucho esfuerzo porque hay que reconocer que la cancha no estuvo en buenas condiciones los primeros días, pero de ahí fue mejorando, le hicimos un gran trabajo. Siempre la ITF ha optado porque se juegue, ha habido terrenos mucho peores donde se ha jugado Copa Davis. Nosotros sabemos que esta cancha no estaba en buenas condiciones, pero fue mejorando y en eso los jugadores ayudaron”, concluyó.
Lo cierto es que Chile ha pasado a ser uno de los ocho países que se enfrentaran a los perdedores de los octavos de final del Grupo Mundial, así como también lo es Brasil, ganador de la otra llave de la Zona Americana I por 3 a 1 a Ecuador. Los que completan la lista son: India, Rusia, Eslovenia, Ucrania, Uzbekistán y Polonia quien tras perder contra Argentina en dicha primera ronda, le cedió su lugar a España quien viene de ganar en su Zona Europea/Africana por cuestiones de ubicación en el ranking mundial de países donde los españoles están por encima de los polacos, en el lugar más bajo de todos los perdedores de los octavos de final.
Por: Lucas S. Maahs (@luquitas85)