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Australian Open

Novak Djokovic levanta su octavo Australian Open y se convierte en número 1

El serbio revalida por cuarta vez en su carrera el título en Melbourne y volverá a la cima del tenis mundial tras inclinar a Thiem

Foto: SAEED KHAN (AFP)

Novak Djokovic se proclamó campeón del Australian Open por octava vez en su carrera tras inclinar a Dominic Thiem por 6-4, 4-6, 2-6, 6-3 y 6-4 en 4 horas de final. El serbio amanecerá mañana como número 1 del mundo tras superar a Rafael Nadal en la clasificación.

Thiem saltó a la Rod Laver Arena para disputar su tercera final de Grand Slam, la primera sobre cemento El reto era mayúsculo. Para levantar su primer gran torneo debía ganar al rey de Australia, el siete veces campeón. Desde el principio, el serbio se encargó de dejarle claro que no sería una tarea sencilla. Con un 3-0 de inicio, el número 2 del mundo abrió una ventaja que resultó insalvable. La primera manga ya estaba en su poder. Si ya es complicado remontar un partido a Novak Djokovic cuando se adjudica el primer set, resulta aún más enconado hacerlo en la final de su torneo fetiche.

Sin embargo, Thiem no había alcanzado la final por casualidad. El austríaco llegaba pletórico de confianza tras tumbar a Nadal y Zverev con una demostración de poderío. El número cinco del mundo comenzó a asentar su juego con el saque. Su servicio liftado incomodaba a Nole, incapaz de restar largo para ponerle en complicaciones. Con 5-4, el número 2 cedió cuando menos se esperaba y el partido se equilibró.

Ceder la tercera manga supuso un golpe importante para la moral del vigente campeón. Mientras Thiem comenzaba a volar sobre el cemento azul, el serbio cada vez se mostraba más apagado. Errores, falta de intensidad y desidia en un jugador implacable en estas citas. Al otro lado de la pista, el pupilo de Nicolás Massú rompía la bola desde los dos lados. Golpes ganadores de derecha y de revés se sucedían mientras la moral del serbio parecía cada vez más resquebrajada. Un parcial de seis juegos en contra y un 6-2 a favor del aspirante, que acariciaba su primer entorchado en un grande.

Djokovic, enfadado hasta con el árbitro, precisó de la atención del fisioterapeuta. Más fuera que dentro del encuentro, el balcánico sacó a relucir ese carácter competitivo que le ha llevado a levantar 16 Grand Slam. Supo llegar vivo a la parte caliente. Con 4-3 a favor, Thiem servía a solo tres juegos del título. La tensión era patente y el austriaco flaqueó con una doble falta para regalar dos bolas de rotura, un regalo que de ninguna manera el campeón iba a dejar escapar. Rotura y servicio en blanco para llevar el encuentro al parcial definitivo.

Las playeras de Djokovic se deslizaban por la pista devolviendo cada bola. Lo que antes era un festival de winners se tornó en algunos errores no forzados que le hicieron ceder el servicio en el tercer juego. Acto seguido, desperdició dos bolas de rotura para reengancharse al encuentro. Las manos del serbio cada vez estaban más cerca de la copa plateada, pero Thiem se agarró al partido salvando una nueva pelota de break con 4-2 abajo.

A punto de cumplirse las 4 horas de batalla, Djokovic servía (5-4) para conquistar su octavo Open de Australia y volver a liderar el Ranking ATP.  Mientras tanto, Thiem perdía una nueva final tras terminar el encuentro con  55 golpes ganadores (por 46 de Djokovic) y 47 errores no forzados (por 47 del serbio) y con la sensación de haber estado muy cerca. Tenis y actitud no le faltan al austriaco para coronarse como campeón en cualquier gran torneo. Pero una vez más, el serbio no falló en su cita con la historia. No sabe lo que es perder una final en las antípodas y comienza la temporada como más le gusta: triunfando en Melbourne. A sus 32 años, el serbio se coloca con 17 Grand Slams, a dos de Nadal y a tres de Federer.

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