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Declaraciones

Haas: “Nunca hubiese pensado seguir jugando a los 39 años”

El alemán reveló que está sorprendido de que aún perdura en el circuito y señaló que su hija, Valentina, es la principal causa de su continuidad.

FOTO: Getty

El alemán Tommy Haas, número 266 del ranking de la ATP, reveló ayer, en una entrevista para la revista danesa Issuu, que está sorprendido de mantenerse todavía en actividad: “Nunca hubiera pensado que podría seguir jugando hasta los 39 años”.

Haas remarcó que, como no compite al más alto nivel de exigencia, adoptó un estilo de vida diferente, uno que no gira en torno al tenis: “El hecho de no tener que entrenar duro todas las semanas, seguir una dieta específica o levantarme o ir a la cama a una hora concreta, supone una nueva vida para mí”. Sin embargo, manifestó que aún conserva el afán de permanecer en el circuito: “Continuaré jugando el máximo tiempo que pueda porque me encanta saltar a las canchas”.

Por otro lado, el ex número dos del escalafón explicó como comenzó su relación con el mundo tenístico: “A los cuatro años, tenía una pequeña raqueta de madera y una pelota de tenis, y mis padres me dijeron: ‘Ten, ve a la pared y entrénate tú sólo’. Así fue como empecé en este deporte”. Además, el alemán confesó que desde pequeño la única profesión que deseaba desarrollar era la de tenista: “Sabía que quería ser profesional desde los siete años”.

Haas continuó hablando sobre sus inicios y describió el emocionante momento que vivió al disputar su primer certamen oficial de la ATP: “Mi debut profesional fue en 1996, en Indianápolis (Estados Unidos), cuando tenía sólo 28 años. Me dieron una Wildcard (WC/invitación) y yo estaba en las nubes. Me enfrenté en primer ronda a Dick Norman, le gané. Luego, a Renzo Furlan, le gané. Y después, a Mark Woodforde, al que también le gané. De la nada, estaba en los cuartos de final, donde me enfrentaría a Pete Sampras, al que siempre había visto desde que tenía 13 o 14 años. Era el número uno del mundo y yo pensaba que aquello era increíble”. Asimismo, la satisfacción de haber alcanzado un sueño llegó en el Abierto de los Estados Unidos del mismo año: “Estaba súper emocionado de jugar en el circuito. Empecé a ganar puntos y subir en el ranking. En el US Open de aquella temporada, me enfrenté a uno de mis ídolos, Michael Stitch. Perdí con él, pero eran unos tiempos donde pensaba que había llegado donde quería”, recalcó.

Desafortunadamente, en el 2000, cuando se ubicaba dentro de los 50 mejores del mundo, y antes de participar en los Juegos Olímpicos de Sídney, sufrió una lesión que puso en duda su participación en Australia: “No estaba seguro de poder ir. Ahora que lo pienso, ni siquiera sé si mi cuerpo estaba diseñado para ser deportista profesional o quizá entrenaba de la forma equivocada. La cosa es que mi familia y amigos me apoyaron para ir, sabiendo que era una experiencia único que ocurre sólo un par de veces en tu vida”. No obstante, el oriundo de Hamburgo hizo de lado los inconvenientes físicos y conquistó la presea de plata: “Saber que fui y gané una medalla me hace feliz. Es uno de los mejores trofeos que puedes tener a pesar de que no reparte ni puntos ATP ni dinero, todo se centra en pasar a la historia y ser parte de la tradición Olímpica”.

La temporada 2001 fue, sin dudas, una de las más duras en la trayectoria de Haas. La ruptura de un ligamento en su hombro derecho lo obligó a permanecer diez meses inactivo, algo que intervino en sus posibilidades de cosechar un major y que le generó incertidumbre sobre si regresaría a las pistas: “Por aquella época, estaba jugando mi mejor tenis y creo que ahí fue cuando tuve oportunidades de ganar un Grand Slam. Muchos jugadores pasaron por la misma operación y sus carrera no duraron mucho más. Pensé que ése sería el fin de mi carrera”. Lamentablemente, tuvo que operarse por segunda v

Pero la aspiración de retornar al circuito y envolverse de un ambiente positivo, conformado por, principalmente, su familia, fueron los factores principales que lo ayudaron a reaparecer en la elite: “Pensé que era el fin, pero con ambición, creencia y un poco de suerte, mi hombro aguantó y pude volver en 2004 y regresar al Top-20. Sentía que ahí era donde realmente pertenecía”.

El nacimiento de Valentina, su primera hija, fue otro motivo que lo impulsó a superar los contratiempos para seguir dedicándose al tenis: “Todo ocurre por una razón y si no hubiera tenido una vida equilibrada, con mi mujer y mi hija, no habría podido concentrarme y tener esa mentalidad. Quería que mi hija me viera jugar. Todo podría haber sido distinto sin ella”, concluyó.

Redactor de Todo Sobre Tenis. 19 años. Estudiante de periodismo deportivo en Deportea y de Comunicación Social en la UBA. Buenos Aires, Argentina.

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