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El gran momento de Nadia Podoroska

Repasamos la historia de la argentina que pisa fuerte en Roland Garros 2020

Foto: Roland Garros

Nadia Podoroska sigue haciendo historia: se convirtió en la primera argentina en alcanzar los cuartos de final en singles de un Grand Slam desde que Paola Suárez lo hiciera en 2004, mismo año en el que también se metió entre las mejores ocho en Wimbledon. La “Peque” nació el 10 de febrero de 1997 y creció en el barrio rosarino de Fisherton. Empezó su carrera en el Club Atlético Fisherton, donde también dio sus primeros pasos Luciana Aymar, la mejor jugadora de hockey de la historia. “Empecé a jugar al tenis cuando tenía cinco años. Empecé porque quería, nadie en mi familia jugaba antes. En Argentina tuvimos a La Legión, y eso fue lo que me motivó a jugar. Le dije a mi mamá: “quiero jugar al tenis”‘.

Ingresó al ránking profesional a sus 14 años y nueve meses, siendo la segunda argentina más joven en lograrlo después de Gabriela Sabatini, su ídola, quien lo hizo con 14 años y cinco meses. Su primer torneo como profesional, en 2011, se dio en el ITF 10.000 de Santa Fe, donde cayó ante Vanesa Furlanetto, mientras que su primera victoria en certámenes de la misma categoría se dio en noviembre de ese mismo año en Concepción, Chile, cuando derrotó a la local Daniela Seguel y alcanzó los cuartos de final. En 2013, y tras el abandono de Cecilia Costa Melgar, Nadia estrenaba su palmarés en Santiago de Chile.

El 2014 fue la temporada en la que debutó en la Fed Cup (actualmente Billie Jean King Cup). Por el ascenso al Grupo Mundial I, y en pareja con Victoria Bosio, cayeron ante las rusas Vesnina y Solovyeva. Aquel año, además, logró cuatro títulos e ingresó al top 400 del ránking. Se estrenó como singlista en la Fed Cup en 2016, cuando Argentina disputó la Zona Americana I en Santa Cruz, Bolivia. Sus cuatro victorias fueron fundamentales para quedarse con la zona y luchar, meses más tarde, por el ascenso (cayó ante la ucraniana Lesia Tsurenko).

En julio del mismo año fue campeona en el ITF 25.000 en Denain, Francia, siendo el primer torneo de esta categoría que logró. Su ránking le permitió, por primera vez, disputar la clasificación de un Grand Slam: tras derrotar a Dodin, Jaksic y Vekic, se metió en el cuadro principal, donde cayó ante la alemana Annika Beck. En 2017, ganó su primer partido en torneos WTA, venciendo a la estadounidense Madison Brengle en Monterrey. El certamen de Bucarest fue el último que disputó aquella temporada, debido a sus molestias en la cadera, el abdomen y la muñeca.

Su regreso se dio tras ocho meses, en marzo del 2018. En mayo, disputó el WTA de Nuremberg, donde derrotó a la eslovaca Kristina Kucova, siendo el único triunfo de una argentina a nivel WTA esa temporada. Decidió ponerle fin a su relación con Carlos Rampello, entrenador desde los nueve años, y empezó a trabajar con Juan Pablo Guzmán y Emiliano Redondi. Además, decició radicarse en Alicante, España, debido a las complicaciones para disputar torneos con regularidad en Sudamérica.

Partió como séptima favorita en los Juegos Panamericanos de Lima en 2019, y se consagró campeona tras superar a la estadounidense Caroline Dolehide en la final, donde remontó un 0-4 en el tiebreak del tercer set. Nadia se convirtió en la tercera tenista en lograr la medalla de oro panamericana en singles, después de Mary Terán de Weiss (1951) y Florencia Labat (1995). Terminó la temporada en el puesto 255°. Llegamos a 2020, donde la “Peque” encadenó catorce triunfos consecutivos, logrando dos títulos ITF 25.000. En febrero, sus victorias en la Fed Cup le permitieron a Argentina meterse en los playoffs, que fueron postergados por la pandemia.

Si de pandemia hablamos, Nadia volvió al país hasta que le permitieron regresar a Alicante a entrenar. En septiembre, empezó a mostrar nuevamente su gran nivel: se quedó con el ITF 60.000 de Saint Malo, su mayor título hasta ahora, el décimocuarto de su carrera. Y llegaba Roland Garros: pasó la clasificación sin ceder sets y derrotó a Greet Minnen (110°), Yulia Putintseva (27°) y Anna Karolina Schmiedlova (161°). Pero no se quedó ahí: en los octavos de final, remontó un duro partido para superar a la checa Barbora Krejcikova y meterse en los cuartos de final, donde la espera Elina Svitolina, número cinco del mundo.

Nadia no se olvida del apoyo que recibió de su familia: “Es muy importante: desde muy chica siempre tuve el apoyo incondicional de mis padres, es algo que para mi es único, sin ese apoyo no hubiese podido hacer la carrera que hubiese querido hacer. Yo misma tendría miedo si mi hija con doce años me dijera que quiere dejar el colegio y dedicarse al tenis. Se me vienen a la cabeza muchos momentos y recuerdos de otros años, recuerdos de mucha gente que me ayudó en mi carrera en diferentes etapas. Se necesitan muchas cosas para estar donde estoy hoy y en ese sentido fui muy afortunada”, concluyó.

 

 

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