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Australian Open

Djokovic se corona tras aplastar a Nadal

El serbio levanta su 7º Open de Australia después de destruir a Nadal en la final

Foto: ausopen.com

En un nuevo capítulo de una de las rivalidades más importantes del deporte, Novak Djokovic fulminó a Rafael Nadal en la final del Open de Australia tras imponerse por 6-3, 6-2 y 6-3 en una de las finales más desequilibradas que se recuerdan entre los dos. El número 1 se mostró intratable de principio a fin y dictó el destino de un partido que se prolongó poco más allá de las dos horas.

Nadal, que había exhibido un nivel muy alto con su servicio, perdió su primer saque del partido con facilidad. Djokovic impuso un ritmo muy alto desde el principio, difícil de seguir para el español, que solo pudo sumar un punto en los primeros tres juegos. El serbio intentó presionar en todo momento al número 2, restando bolas profundas que obligaban a Nadal a defender después de sacar. El seis veces campeón dispuso de una nueva bola de break para situarse 4-0 arriba, pero Nadal no estaba dispuesto a ceder tanta ventaja y remontó para apuntarse su primer juego en la final. Según pasaban los minutos el número 2 empezaba a encontrar sensaciones y a sumar sus primero juegos con el servicio. Sin embargo, el serbio no encontró oposición y se apuntó el primer parcial habiendo perdido únicamente un punto con su saque. En solo 36 minutos, el número 1 había arrebatado al español toda la confianza que había adquirido en las rondas previas. Acostumbrado a mandar y a jugar puntos rápidos, Nadal se vio sobrepasado ante un jugador que le robó la iniciativa desde el principio.

El segundo set se presentaba clave para Nadal, que necesitaba agarrarse a él si quería tener alguna posibilidad de levantar el trofeo. Para ello necesitaba servir como lo había hecho durante las dos semanas de torneo. El partido había crecido en intensidad y el español pudo contener las embestidas de Nole en los primeros cuatro juegos. Sin embargo, el serbio quería volver a escaparse en el marcador y abrir de nuevo brecha en la moral del jugador de Manacor. Lo hizo en el quinto juego a base de restos profundos y reveses cruzados que mantenían a Nadal alejado de la pista. Djokovic, que no sabe lo que es perder una final en la Rod Laver Arena, rugía y miraba a su banquillo con cada golpe ganador que le acercaba un poco más al trofeo. Nadal, que durante el torneo solo había cedido dos veces su saque, contemplaba como su rival se lo arrebataba por tercera vez en poco más de una hora de partido. El jugador balcánico cerró con tremenda autoridad el parcial, con tres saques directos para poner el 6-2. En toda su carrera, Djokovic solo perdió un partido cuando dominaba por dos sets a cero, y fue ante Jurgen Melzer en Roland Garros en 2010.

El reto para Nadal era mayúsculo si quería levantar su segundo trofeo en Melbourne. Djokovic estaba volando sobre la pista. Pisando la línea de fondo, el serbio cambiaba direcciones a su antojo. Aprovechando el top spin de Rafa, Nole se abalanzaba sobre la bola para pegarle de arriba hacia abajo y hacer inútiles las defensas del español. El de Belgrado obtendría una nueva rotura en el tercer juego del tercer parcial para poner aún más tierra de por medio. Nadal, que si por algo se caracteriza es por no rendirse jamás, se procuró su primera bola de break, que no pudo aprovechar tras estrellar su revés en la cinta. Djokovic sacó su juego más complicado adelante e hizo ver al español que tendría que hacer mucho más para igualar fuerzas. Ni si quiera cuando Nadal atacaba podía poner en complicaciones a su rival, que apenas cometió nueve errores no forzados en toda la final. Desde el servicio, Novak firmó una actuación brillante, ganando numerosos juegos en blanco y con un 80% de efectividad con su primer saque. Por primera vez, Nadal no fue capaz de ganar ni un solo set en una final de Grand Slam.

El serbio selló su séptimo título en Australia al resto, levantando los brazos al cielo de la Rod Laver Arena y celebrando su 15º título de Grand Slam, desempatando con Pete Sampras. A sus 31 años, el serbio conquista su tercer grande consecutivo y se coloca a tan solo dos de Nadal y a cinco de Federer, máximo ganador histórico. El serbio reescribe la historia en la pista donde hace 11 años conquistó su primer gran torneo, continuando con un idilio que parece no tener fin.

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