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ATP 500

Basilashvili se consagró bicampeón de Hamburgo

El georgiano superó al joven ruso de 21 años Andrey Rublev por 7-5, 4-6 y 6-3, y obtuvo el tercer título de su carrera.

FOTO: AP

Exhibe una mueca, coloca el brazo en forma de L y lo mueve de atrás hacia adelante. Si alguien se levantó tarde y enganchó los minutos finales del partido, puede llegar a pensar que no se trata de un tenista que acaba de ganar su segunda título en Hamburgo y el tercera de su carrera profesional, sino una victoria más, la 86 a nivel ATP para él. Pero medidas y cálidas son las celebraciones del georgiano Nikoloz Basilashvili, quien en las primera horas del domingo venció por 7-5, 4-6 y 6-3 al joven ruso Andrey Rublev para alzarse vencedor del certamen alemán.

Dos horas y nueve minutos debió trabajar Basilashvili, número 16 del mundo, en el encuentro por el trofeo, cinco minutos menos que en la final del año pasado, en la que doblegó al argentino Leonardo Mayer, por ese entonces defensor del título, también por tres sets (6-4, 0-6 y 7-5). A partir de tiros potentes, esquinados y con direcciones cambiantes, revalidó su conquista de la temporada pasada, que abrió su palmarés profesional, y sumó su tercer triunfo en un evento de categoría ATP 500 y en general: además de los dos triunfos en suelo hamburgués, obtuvo el China Open (Beijing) 2018.

El servicio fue el principal aliada del georgiano. Si bien en el parcial inicial promedió un bajo 44% de primeros saques, se quedó con el 93% (13/14) de los puntos que disputó con ese golpe, mientras que el 56% (10/18) con el segundo. A su vez, en el tercer game, fue el primero en perder un turno de juego. No obstante, solventó la desventaja al quebrar dos veces, en nueve posibilidades, a su rival. La distancia de una única ruptura le permitió posicionarse al frente en el marcador por 7 a 5 en 55 minutos.

En la manga siguiente, Basilashvili redujo la presión que le ejercía a su oponente a partir del golpe inicial. A pesar de que subió al 58% la cantidad de primeros, disminuyó en cuanto a los puntos ganados con el servicio en general: 74% (14/19) y 43% (6/14) con el primero y el segundo, respectivamente. Por su parte, Rublev mejoró al momento de servir. No cedió ningún break point y concretó uno, en el séptimo juego, de los dos que dispuso, que utilizó para cerrar el set por 6 a 4 en 38 minutos e igualar las acciones.

El teflisense recobró un buen nivel de servicio en el set decisivo. Aumentó nuevamente la dosis de primeros al 77%. Éste incremento se reflejó también en la calidad de los golpes debido a que consiguió el 80% (16/20) de los puntos que jugó con ellos. Su efectividad fue tal que disputó solamente seis puntos con el segundo, aunque consiguió uno de esa media docena, es decir, un 17%. En cuanto a Rublev, su desempeño recuperó la inestabilidad que tuvo en el arranque del encuentro. Su saque estuvo irregular, circunstancia que quedó representada en las seis chances de ruptura que entregó. El georgiano se adelantó en primera instancia. Quebró en el segundo game y se colocó 2 a 0. El ruso reaccionó rápido y recuperó el quiebre cuando su adversario se disponía a confirmar la ventaja. La alegría del moscovita duró pocos minutos, precisamente el tiempo de descanso proporcionado por el cambio de lado. Perdió el saque en el cuarto juego y, a partir de allí, no logró generar oportunidad alguna para restablecer la paridad. En cero, y con tres match points, Basilashvili finiquitó el triunfo por 6 a 3 en 36 minutos.

El triunfo o la derrota siempre es una opción en cualquier deporte. En términos reales no representa más que un número. En base a ese escenario, la final de Hamburgo fue positiva para los dos protagonistas en un aspecto nominal. Basilashvili defendió su corona y aumentó la cantidad de trofeos en sus vitrinas, pero lo más destacado que se lleva de las tierras alemanas es haber recuperado el rendimiento que había exhibido a partir de la segunda mitad del año pasado. En la actual temporada, hasta el comienzo de ésta semana, tenía un registro de quince triunfos y dieciséis derrotas. Lo mismo debe aplicarse a Rublev. El ruso sufrió una fractura por estrés en la espalda hace menos de doce meses, suceso que trabó su desempeño en el circuito y su ascenso en el ranking. Haber rendido de forma competitiva a lo largo de los siete días que duró el torneo hamburgués es su victoria más importante.

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